0 · Apertura

Ocho procesos, desmontados hasta el final.

Desde hace 25 años esto se resume a la misma pregunta: dónde se está perdiendo el tiempo, y por qué nadie se había dado cuenta antes que nosotros. La respuesta cambia de empresa a empresa. El método, no.

Los ocho ejemplos de abajo siguen siempre la misma estructura: la situación tal como la encontramos, qué identificamos, qué medimos, cómo desatamos el nudo, y qué seguimos después. Dos vienen de trabajo medido, con los números tal como salieron; los otros seis describen situaciones tipo, con el mismo rigor en el método y sin número inventado para cerrar la frase.

2 · Los ocho ejemplos

Los ocho ejemplos.

01 Distribución

Dos días de conciliación, diez minutos

Dos personas confirmaban a mano, todos los meses, lo que el banco ya sabía.

1 · Situación
Cliente del sector de riego y piscinas, ocho tiendas. Todos los meses, dos personas comprobaban, uno a uno, si cada movimiento del extracto bancario correspondía a un documento emitido.
2 · Identificamos
El proceso no estaba mal hecho — estaba hecho a mano porque nunca había habido tiempo para diseñarlo de otra forma. Cada tienda generaba su propio ritmo de documentos, y la conciliación lo juntaba todo manualmente al final del mes, sin regla escrita para qué hacer cuando un importe no cuadraba a la primera.
3 · Medimos
Cronometramos el proceso tal como ocurría: dos días enteros, de dos personas, doce veces al año.
4 · Desatamos
Diseñamos el camino de conciliación con reglas explícitas — qué cuadra automáticamente, qué queda señalado para revisión humana, y por qué. La misma tarea pasó a diez minutos.
5 · Seguimos
La ganancia de tiempo está medida y confirmada. No publicamos aquí un valor anual en euros — no porque falte medir, sino porque este cliente tuvo dos optimizaciones en el mismo periodo, y aún no sabemos separar con rigor cuánto pertenece a cada una. Preferimos no decir un número que no sabemos justificar hasta el origen.
02 Distribución

Tres canales, un pedido perdido

Teléfono, correo y tienda online alimentaban el mismo stock sin hablarse entre ellos.

1 · Situación
Distribuidora con almacén propio. Los pedidos entran por tres canales — teléfono directo a los comerciales, correo a la oficina, y un portal online más reciente — y todos acaban, antes o después, reservando del mismo stock físico.
2 · Identificamos
Cada canal tenía su propio ritmo de confirmación. Un pedido por teléfono quedaba reservado de inmediato, en la cabeza de quien lo atendió; uno por correo solo entraba en el sistema cuando alguien lo leyera y lo grabara; uno por el portal reservaba automáticamente. No había un único reloj decidiendo quién llegó primero.
3 · Medimos
Seguimos un día real de entrada de pedidos por los tres canales, desde el momento en que llegaron hasta el momento en que quedaron reflejados en el stock disponible — y registramos el tiempo que cada canal tardaba en "aparecer" para los otros dos.
4 · Desatamos
No hizo falta cambiar de sistema. El portal ya tenía una API de reserva de stock que nunca se había conectado a las entradas por teléfono y correo — pasó a ser el único punto que decide disponibilidad, incluso para pedidos que siguen entrando por voz.
5 · Seguimos
Volvimos a seguir una semana de pedidos por los tres canales para confirmar que el retraso entre canales había desaparecido, y no solo cambiado de sitio.
03 Mantenimiento

El parte de trabajo que nadie lee dos veces

El papel del técnico y el Excel de la oficina contaban versiones distintas del mismo día.

1 · Situación
Empresa de mantenimiento con técnicos en campo. Cada técnico rellena un parte de trabajo en papel — horas, materiales, incidencias — y, al final del día, alguien en la oficina pasa ese parte, a mano, a una hoja de cálculo que alimenta la facturación.
2 · Identificamos
Entre lo que se escribe en el papel y lo que se teclea siempre hay una pequeña distancia — una letra difícil de leer, un material olvidado, una hora redondeada. Nadie medía esa distancia porque nunca se habían comparado las dos versiones lado a lado.
3 · Medimos
Cogimos un mes cerrado y comparamos, obra a obra, el parte de papel original con lo que se había tecleado — contando cuántas líneas discrepaban y en qué (horas, materiales, o ambos).
4 · Desatamos
Sustituimos el parte de papel por un formulario en el móvil del técnico, rellenado en el propio sitio — sin papel viajando entre el campo y la oficina, sin segunda transcripción.
5 · Seguimos
Al mes siguiente del cambio repetimos la misma comparación — esta vez entre lo que el técnico registró en el móvil y lo que llegó a facturación — para confirmar que la distancia había desaparecido de verdad, no solo cambiado de forma.
04 Servicios

La cita que nadie canceló

Las ausencias solo aparecían al final del día, demasiado tarde para llenar el hueco.

1 · Situación
Clínica con citas por teléfono y agenda en sistema. Cuando un cliente falta sin avisar, ese hueco queda vacío — pero solo se percibe que quedó vacío cuando alguien, al final del día, revisa la agenda a mano.
2 · Identificamos
No había recordatorio automático ni confirmación previa — la agenda dependía enteramente de que el cliente se acordara solo. Y cuando faltaba, nadie era avisado a tiempo de llamar a la lista de espera.
3 · Medimos
Contamos, en un mes, cuántas citas acabaron en ausencia sin aviso, y cuánto tiempo pasaba entre la hora reservada y el momento en que alguien en el mostrador notaba el hueco libre.
4 · Desatamos
Activamos un recordatorio automático por SMS 24 horas antes — funcionalidad que ya venía incluida en el sistema de agenda, pero nunca se había activado — y creamos una lista de espera a la que se avisa en cuanto un hueco se confirma como libre.
5 · Seguimos
Volvimos a contar ausencias sin aviso al mes siguiente del cambio, y el tiempo entre la hora reservada y el hueco reaprovechado, para entender si el recordatorio estaba cambiando el comportamiento o solo aplazando el problema.
05 Construcción

El presupuesto hecho desde cero, siempre

Cada presupuesto se construía desde cero — hasta que el cliente pidió que sus propios clientes pudieran hacerlo solos.

1 · Situación
Una empresa de construcción que presupuesta obra a obra. Cada petición significaba empezar de nuevo: buscar precios de materiales, sumar mano de obra, comparar con un presupuesto antiguo parecido para no desviarse mucho, y escribirlo todo a mano. Los precios vivían dispersos en hojas de cálculo, catálogos de proveedor y en la memoria de quien presupuesta desde hace veinte años.Un presupuesto tardaba lo que tardara — y mientras no salía, el cliente esperaba.
2 · Identificamos
El trabajo no era decidir el precio. Era ir a buscarlo. La parte que exigía experiencia —juzgar la obra, anticipar lo que sale mal, saber lo que no está en el plano — ocupaba una fracción del tiempo. El resto era buscar, copiar y sumar. Y como cada presupuesto era un documento nuevo, nada de lo aprendido en uno quedaba disponible en el siguiente.
3 · Medimos
Cronometramos la construcción de un presupuesto real, de la petición a la entrega, separando el tiempo dedicado a buscar precios del tiempo dedicado a decidir. Y contamos cuántas peticiones quedaban esperando en una semana normal.
4 · Desatamos
Construimos dos piezas. Primero un configurador, donde los precios de materiales y mano de obra pasan a vivir en un solo sitio, actualizables por quien sabe — sin depender de nadie para cambiarlos. Después un constructor de presupuestos que se alimenta de él: se elige lo que lleva la obra y las cantidades, y el presupuesto sale hecho, con una aproximación de cerca del 95% al valor final. El 5% que falta es lo que exige ojo: el acceso difícil, el imprevisto del edificio, la condición que solo se ve en el sitio. Sigue siendo trabajo humano — pero es solo ese.\n\nUn mes después, el cliente volvió con una petición que no estaba en el plan: si la herramienta le daba un presupuesto aproximado en minutos, ¿por qué no dejar que sus clientes hicieran lo mismo? Abrimos una versión pública del constructor. Quien busca obra pasó a poder configurar lo que quiere y recibir un pre-presupuesto al momento, sin esperar por nadie.
5 · Seguimos
El tiempo de presupuestar cayó a una fracción de lo que era. Pero el efecto que nadie había previsto fue otro: con el presupuesto llegando al momento en vez de días después, pasaron a cerrar más obra. Un presupuesto que tarda tres días compite con dos competidores; uno que llega en minutos llega primero. La optimización empezó como ahorro de tiempo interno y acabó trayendo ventas.
06 Servicios

El mismo dato, escrito dos veces

Un apunte en el sistema de gestión, otro en el de facturación — y nadie comprobando si cuadraban.

1 · Situación
Despacho de servicios profesionales. Cada cliente y cada servicio prestado existe en dos sistemas: uno de gestión de proyectos, otro de facturación — sin conexión automática entre ambos.
2 · Identificamos
Quien introduce los datos sabe que está duplicando trabajo, pero nadie había medido lo que esa duplicación costaba en errores — solo lo que costaba en tiempo.
3 · Medimos
Elegimos un mes cerrado y comparamos, cliente a cliente, lo que estaba grabado en un sistema con lo que estaba grabado en el otro — contando cuántos registros no cuadraban, y en qué campo discrepaban.
4 · Desatamos
No sustituimos ninguno de los dos sistemas — ambos tenían razón de existir. Conectamos una exportación automática del sistema de gestión al de facturación, de forma que el mismo dato solo se escribe una vez y viaja solo al segundo sistema.
5 · Seguimos
Repetimos la comparación un mes después de la conexión automática, para confirmar que las discrepancias habían bajado a cero y no solo cambiado de sitio en el proceso.
07 Industria

El ERP caro y el Excel que manda

El sistema estaba comprado y pagado; la hoja paralela era la que decidía qué iba a fábrica.

1 · Situación
Pequeña industria con ERP instalado desde hace varios años. Los módulos de producción y stock están activos y pagados — pero al lado vive una hoja de Excel "solo para asegurarnos", que es, en la práctica, el documento que decide qué entra en producción a continuación.
2 · Identificamos
Nadie había decidido formalmente cuál de las dos fuentes era la verdad. Cada persona escribe primero en el sitio en el que confía — y el ERP, que debía ser la fuente única, quedó reducido a un registro histórico que se actualiza después, cuando hay tiempo.
3 · Medimos
Comparamos, en una semana de producción, las órdenes que estaban en la hoja de Excel con las registradas en el ERP — contando cuántas solo existían en uno de los dos lados, y cuántas tenían cantidades distintas entre uno y otro.
4 · Desatamos
No hizo falta comprar nada nuevo — el ERP ya tenía un módulo de planificación de producción que nunca se había configurado. Lo configuramos con las reglas que, hasta entonces, solo existían en la cabeza de quien mantenía la hoja, y la hoja dejó de ser necesaria para decidir qué iba a fábrica.
5 · Seguimos
Volvimos a comparar producción planificada con producción real un mes después, para confirmar que el ERP configurado aguantaba solo decisiones que antes solo la hoja sabía tomar.
08 Producción

La mañana que se perdía copiando

Los pedidos por teléfono se escribían tres veces antes de llegar a factura.

1 · Situación
Un productor de alimentación con fábrica propia y clientes que piden por teléfono. Cada pedido se anotaba en un fichero Excel, en la oficina. Ese fichero se compartía con la fábrica, que lo iba rellenando con lo que producía y expedía, y lo devolvía. Después, en la oficina, alguien lo cogía y grababa los pedidos uno a uno en el ERP, para registro y facturación. Ocupaba la mañana entera de un empleado. Todos los días.
2 · Identificamos
El mismo pedido se escribía tres veces: en el Excel de la oficina, en el Excel de la fábrica, y otra vez en el ERP. Ninguna de esas escrituras añadía información nueva — solo transportaba la misma al sitio siguiente. Y entre cada paso había espera: la fábrica no sabía lo que había entrado hasta que el fichero le llegaba, y la oficina no sabía lo que había salido hasta que el fichero volvía. El tiempo no se estaba gastando en decidir nada. Se estaba gastando en copiar.
3 · Medimos
Cronometramos la grabación diaria en el ERP con quien la hacía, y contamos cuántas veces el mismo dato — cliente, artículo, cantidad — se reescribía entre la llamada y la factura.
4 · Desatamos
Construimos un módulo de pedidos dentro del sistema que el cliente ya usaba para la tienda online, donde los pedidos por teléfono pasaron a registrarse directamente. Para la fábrica, un panel propio: las acciones más frecuentes en botones, para que quien trabaja de pie y con las manos ocupadas no tenga que rellenar formularios. La oficina pasó a ver el estado de cada pedido a medida que ocurría, sin esperar ningún fichero. Faltaba el ERP, y había dos caminos: integrar por API, o exportar un fichero que él supiera importar de una vez. La integración era más elegante y más cara, y dependía del calendario del proveedor. El cliente eligió la exportación — resuelve el mismo problema, cuesta una fracción, y no deja a nadie rehén de terceros.
5 · Seguimos
Cuatro horas al día que dejaron de gastarse copiando. El empleado que pasaba la mañana grabando pedidos pasó a tener la mañana. Y la información dejó de andar en ficheros viajando entre la oficina y la fábrica — pasó a estar en un solo sitio, actualizada por quien la produce.

3 · CTA final

El tuyo todavía no lo hemos visto.

Cada uno de estos ocho ejemplos empezó de la misma forma: alguien describiendo cómo ocurre el trabajo hoy, sin saber aún dónde estaba la fuga. Ese es el punto de partida de cualquier conversación nueva.

Treinta minutos, online, sin compromiso. Nos cuentas cómo funciona el proceso ahora; nosotros decimos si hay ahí algo que merezca la pena mapear, y cómo lo haríamos.

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