Dos días de conciliación, diez minutos
Dos personas confirmaban a mano, todos los meses, lo que el banco ya sabía.
- 1 · Situación
- Cliente del sector de riego y piscinas, ocho tiendas. Todos los meses, dos personas comprobaban, uno a uno, si cada movimiento del extracto bancario correspondía a un documento emitido.
- 2 · Identificamos
- El proceso no estaba mal hecho — estaba hecho a mano porque nunca había habido tiempo para diseñarlo de otra forma. Cada tienda generaba su propio ritmo de documentos, y la conciliación lo juntaba todo manualmente al final del mes, sin regla escrita para qué hacer cuando un importe no cuadraba a la primera.
- 3 · Medimos
- Cronometramos el proceso tal como ocurría: dos días enteros, de dos personas, doce veces al año.
- 4 · Desatamos
- Diseñamos el camino de conciliación con reglas explícitas — qué cuadra automáticamente, qué queda señalado para revisión humana, y por qué. La misma tarea pasó a diez minutos.
- 5 · Seguimos
- La ganancia de tiempo está medida y confirmada. No publicamos aquí un valor anual en euros — no porque falte medir, sino porque este cliente tuvo dos optimizaciones en el mismo periodo, y aún no sabemos separar con rigor cuánto pertenece a cada una. Preferimos no decir un número que no sabemos justificar hasta el origen.